La importancia de la Biblioteca de Reserva radica en el número y la riqueza de los volúmenes que custodia. Como consecuencia de las leyes desamortizadoras de los bienes eclesiásticos del 1835, el fondo de las bibliotecas conventuales de Barcelona, riquísimo en manuscritos, incunables e impresos de los siglos XVI al XVIII, se reunió en la Universidad para formar una gran Biblioteca pública. Estos libros constituyen, hoy, el grueso de la colección de Reserva. A este fondo se añade el archivo de la antigua Universidad de Cervera, una importante colección de grabados y pergaminos, y algunas donaciones, como la Grewe de cocina y gastronomía.
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